Después de más de año y medio de trabajo, el Proyecto AVANCE comienza a trasladar sus primeros modelos a las organizaciones sanitarias. Una reflexión sobre el valor del consenso, el compromiso de las organizaciones y la capacidad de convertir acuerdos técnicos en mejoras asistenciales.
Hace unos días tuve la oportunidad de moderar una mesa dedicada al Proyecto AVANCE de ASPE en el VI Congreso de Recursos Humanos y Salud. Me acompañaron Alberto Martín, responsable corporativo de Transformación Digital y Proyectos de Enfermería de Quirónsalud; Esther Escalero, directora de Enfermería en Viamed Salud; y Saioa Rodríguez, directora de Enfermería de Clínica CEMTRO.
La conversación nos permitió hablar de los primeros pasos de implantación, de las oportunidades para el desarrollo profesional y también de las dificultades que afrontan las organizaciones cuando quieren introducir cambios en la práctica asistencial. Pero, si tuviera que quedarme con una sola impresión, no sería ninguna cuestión técnica en particular.
Después de más de año y medio acompañando desde FNN Formación su desarrollo metodológico junto a ASPE, comprobar ese grado de implicación resulta especialmente satisfactorio. Y creo que merece una reflexión.
De los primeros consensos a los primeros pasos de implantación
AVANCE nació con una ambición considerable: construir un marco sectorial compartido para impulsar el desarrollo competencial del equipo de enfermería de la sanidad privada española. No era un propósito sencillo. Hablamos de organizaciones con dimensiones, culturas y modelos asistenciales distintos. Y hablamos, además, de cuestiones sensibles relacionadas con las competencias profesionales, la organización del trabajo y la seguridad de los pacientes.
Hoy ese trabajo colectivo empieza a ofrecer resultados. La Línea de Trabajo I, centrada en la delegación responsable de determinadas actividades básicas del rol de circulante a TCAE en el bloque quirúrgico, cuenta ya con un marco técnico desarrollado y ha entrado en fase de implantación.
El paso es importante: dejar atrás la identificación de una necesidad compartida para contar con un modelo estructurado que empieza a encontrarse con la realidad de los centros sanitarios. Pero hay un matiz que considero fundamental. En AVANCE, aprobar un documento no significa dar por terminado el trabajo.
Sus líneas nacen con vocación de permanecer abiertas a la evaluación, al aprendizaje y a las mejoras que puedan surgir de la experiencia. Precisamente porque el consenso no es una fotografía fija: es un proceso que necesita seguir escuchando y contrastando para mantener su utilidad.
Desarrollar las competencias de la enfermera: el siguiente desafío
Mientras la primera línea avanza hacia su aplicación práctica, el proyecto continúa trabajando en nuevas iniciativas. Una de ellas es la Línea de Trabajo II, dedicada al desarrollo del triaje avanzado por parte de la enfermera en los servicios de Urgencias .
Aquí conviene distinguir claramente los dos ámbitos que aborda AVANCE. La primera línea se centra en la delegación responsable de determinadas actividades a TCAE; esta segunda se orienta específicamente al desarrollo de competencias de la enfermera y a las oportunidades de evolución de su papel profesional en el triaje de Urgencias.
El trabajo realizado ha permitido construir un primer marco técnico consensuado en el seno de la Comisión de Enfermería de ASPE, actualmente sometido a contraste con interlocutores del ámbito profesional y científico. El objetivo es seguir avanzando desde la capacitación, el juicio profesional, la seguridad del paciente y el respeto al marco competencial y normativo.
Son líneas distintas, pero comparten una misma filosofía: identificar necesidades reales, analizar cómo se trabaja y construir propuestas que permitan desarrollar mejor el potencial de los profesionales para responder a las necesidades asistenciales de los ciudadanos.
Si quieres conocer la estructura general, los objetivos y las líneas de trabajo de esta iniciativa, puedes consultar nuestro artículo Proyecto AVANCE: el primer marco sectorial para el desarrollo competencial del equipo de enfermería en la sanidad privada .
Si tuviera que definir AVANCE con una palabra, sería consenso
Probablemente esta sea mi principal conclusión después de tantos meses de trabajo. La fortaleza del proyecto no reside únicamente en la calidad de sus documentos o en la metodología aplicada. Reside, sobre todo, en la manera en que se construyen sus propuestas.
ASPE no se ha limitado a impulsar una iniciativa para el sector. Ha sido capaz de articular un proceso en el que el propio sector participa en la identificación de sus necesidades y en la búsqueda de respuestas compartidas.
Existe un primer nivel de consenso entre las direcciones de Recursos Humanos de grupos y centros sanitarios grandes, medianos y pequeños que comparten retos relacionados con el talento, la organización de sus equipos y el desarrollo profesional.
Existe otro nivel, especialmente significativo, en la Comisión de Enfermería de ASPE , donde direcciones corporativas y referentes enfermeros de diferentes organizaciones analizan las propuestas desde la experiencia asistencial, contrastan criterios y construyen marcos técnicos comunes.
Y existe una tercera dimensión: la voluntad de ampliar el diálogo más allá de las organizaciones que participan directamente en AVANCE , mediante contactos y procesos de contraste con sociedades científicas, organizaciones colegiales y representantes del ámbito profesional y sindical.
Cuando las organizaciones hacen suyo el proyecto
Vuelvo a la mesa del congreso, porque fue allí donde pude observar con especial claridad una de las consecuencias de esa forma de trabajar. Escuchar a responsables de Enfermería hablar de los avances y de las dificultades de AVANCE en primera persona mostró algo que los documentos técnicos, por sí solos, no siempre consiguen reflejar: un verdadero sentimiento de pertenencia.
No me parece un resultado menor. En muchas ocasiones, los proyectos de transformación encuentran su principal dificultad cuando deben pasar del papel a la realidad. Los modelos pueden ser rigurosos, pero necesitan responsables que crean en ellos, equipos que comprendan su sentido y organizaciones comprometidas con su desarrollo.
Cuando quienes deben impulsar los cambios también han participado en la construcción de las soluciones, se crea una base mucho más favorable para que estas arraiguen. Eso no garantiza el éxito ni elimina las dificultades, pero sí proporciona algo que ninguna instrucción puede imponer: implicación.
Esa fue la impresión más positiva que me llevé del congreso. No asistimos simplemente a una presentación de avances. Escuchamos a profesionales que se sienten parte de un proyecto colectivo y que pueden explicar, desde sus propias organizaciones, qué oportunidades abre y qué retos deberán afrontar.
El papel de FNN Formación: aportar método para facilitar el acuerdo
Para FNN Formación, participar como colaborador estratégico de ASPE en el desarrollo del Proyecto AVANCE está siendo una experiencia especialmente relevante. Nuestro trabajo consiste en aportar metodología, coordinación técnica, análisis y soluciones formativas para ayudar a convertir necesidades asistenciales y organizativas en propuestas rigurosas y aplicables.
Pero, después de este recorrido, hay un aprendizaje que destacaría: una buena metodología no sustituye al consenso; ayuda a hacerlo posible .
Los estudios permiten conocer la realidad. El análisis ayuda a ordenar las alternativas. Los documentos fijan criterios compartidos. La formación aporta herramientas para trasladar los modelos a la práctica. Sin embargo, son los profesionales y las organizaciones quienes deben dar sentido a todo ese trabajo y asumirlo como propio.
Esta experiencia está reforzando nuestra forma de entender el acompañamiento estratégico a las organizaciones sanitarias: no se trata de llegar con respuestas previamente construidas, sino de crear las condiciones para que el conocimiento técnico, la experiencia profesional y las necesidades reales confluyan en soluciones compartidas.
Un proyecto valiente que todavía tiene mucho camino por delante
Sería prematuro afirmar que AVANCE ya ha alcanzado todos sus objetivos. Quedan retos técnicos, organizativos y profesionales importantes. Habrá que evaluar las primeras experiencias de implantación, continuar perfeccionando los modelos, desarrollar nuevas líneas y ampliar los espacios de diálogo.
En este recorrido quiero reconocer especialmente el trabajo de Luis Mendicuti, secretario general de ASPE. Coordinar organizaciones y sensibilidades profesionales diferentes, mantener el impulso y favorecer que las distintas voces contribuyan a un objetivo compartido requiere una capacidad de liderazgo que merece ser destacada.
Su papel recuerda, en cierta manera, al de un director de orquesta: conseguir que instrumentos diferentes, sin perder su identidad, participen en una misma interpretación. Y esa imagen describe bien lo que considero más valioso de AVANCE.
Si el proyecto mantiene esta forma de trabajar, creo que tiene una oportunidad real de contribuir a la evolución de las competencias profesionales, a la mejora de los modelos asistenciales y, en última instancia, a ofrecer una mejor atención sanitaria a los ciudadanos.
Por eso, si hoy tuviera que resumir en una sola palabra lo que representa el Proyecto AVANCE, seguiría eligiendo la misma: consenso. No como una declaración de intenciones, sino como una forma de trabajar que comienza a ofrecer resultados.

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